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Black Pearl, cuando el viento se convierte en energía

Tres mástiles de carbono, 2.877 metros cuadrados de velas y un sistema capaz de generar energía durante la navegación convierten a Black Pearl en uno de los proyectos más innovadores del yachting

Black Pearl, cuando el viento se convierte en energía

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Black Pearl es un sailing yacht de 106,7 metros que combina DynaRig, propulsión híbrida y regeneración energética para replantear la navegación de los grandes yachts

Black Pearl mide 106,7 metros y puede desplegar casi 2.900 metros cuadrados de velas en aproximadamente siete minutos. Sin embargo, estas cifras no explican por sí solas por qué este yacht construido por Oceanco continúa siendo un proyecto extraordinario varios años después de su entrega.

Su característica más interesante no es el tamaño. Es lo que ocurre cuando Black Pearl navega a vela: sus hélices pueden convertirse en generadores, recuperando energía de su movimiento a través del agua y devolviéndola al sistema eléctrico de a bordo. El viento no sirve únicamente para impulsar el yacht. También puede contribuir a producir la energía necesaria para vivir a bordo.

Esta idea transforma a Black Pearl de gran sailing yacht en algo más parecido a un laboratorio flotante.

Tres mástiles, sin jarcia fija y casi 2.900 metros cuadrados de velas

La imagen de Black Pearl está dominada por tres mástiles DynaRig de carbono de aproximadamente 70 metros de altura. A diferencia de un aparejo convencional, los mástiles giran y sostienen vergas rígidas sobre las que se distribuyen velas cuadras controladas automáticamente.

El sistema fue desarrollado por Dykstra Naval Architects, aprovechando también la experiencia adquirida con Maltese Falcon. El plano vélico está dividido en superficies relativamente pequeñas para reducir las cargas, y las velas pueden desplegarse o recogerse mediante sistemas automatizados.

Toda la superficie vélica, de aproximadamente 2.877 metros cuadrados según la documentación más reciente de Oceanco, puede desplegarse en unos siete minutos.

Operaciones que en un yacht de estas dimensiones exigirían normalmente maniobras extremadamente complejas pueden gestionarse así mediante un sistema centralizado.

Navegar y producir energía al mismo tiempo

Quizá la característica más revolucionaria de Black Pearl permanezca oculta bajo la superficie.

El sistema de propulsión híbrida permite que las hélices trabajen en sentido inverso durante la navegación a vela. En lugar de consumir energía para impulsar el yacht, la rotación generada por el flujo del agua puede hacer funcionar los motores eléctricos como generadores y devolver electricidad a la red de a bordo.

Es el denominado regeneration mode.

Oceanco presenta Black Pearl como un yacht diseñado para poder atravesar el Atlántico sin quemar combustible fósil, combinando eficiencia hidrodinámica, DynaRig, sistemas híbridos, regeneración energética y recuperación del calor residual.

Esto no significa que un yacht de 106 metros pueda funcionar indefinidamente sin energía convencional. Significa que las tecnologías necesarias para reducir de forma considerable el consumo durante una larga travesía fueron integradas en el proyecto desde su origen.

Ocho formas diferentes de utilizar la propulsión

La complejidad del sistema también se aprecia en las distintas formas de gestionar la propulsión.

Black Pearl puede navegar exclusivamente a vela, utilizar los motores eléctricos a baja velocidad, combinar propulsión diésel y eléctrica o utilizar los motores eléctricos como generadores mientras avanza gracias al viento.

El sistema fue desarrollado para ofrecer diferentes configuraciones operativas, desde maniobras silenciosas hasta modos dedicados al ahorro energético y situaciones en las que se requiere la máxima potencia.

No se trata, por tanto, de añadir simplemente un componente eléctrico a una propulsión convencional. Motores, velas y generación eléctrica fueron concebidos como partes de un mismo sistema.

La sala de máquinas responde a la misma filosofía. En lugar de ocupar dos niveles, como ocurre frecuentemente en yachts de estas dimensiones, se concentra en una sola cubierta, liberando un mayor volumen interior para los espacios destinados a los invitados.

Una proa diseñada también para reducir la resistencia

Las líneas exteriores son fruto del trabajo de Ken Freivokh Design y Nuvolari Lenard, mientras que Dykstra Naval Architects participó en la arquitectura naval y el sistema vélico.

Uno de los elementos más reconocibles es la proa. Nuvolari Lenard ha explicado que su forma ensanchada permite conseguir una línea de flotación especialmente larga, contribuyendo a las prestaciones y ayudando al mismo tiempo a desviar el agua.

Es un buen ejemplo de la filosofía del proyecto: un elemento aparentemente estético debe cumplir también una función.

El casco es de acero, la superestructura utiliza aluminio y los mástiles están construidos en fibra de carbono.

30 nudos impulsado por el viento

Las prestaciones hacen que el proyecto resulte todavía más singular.

Oceanco indica que Black Pearl puede alcanzar hasta 30 nudos bajo vela. Es una cifra notable para un yacht de más de cien metros de eslora y aproximadamente 2.864 GT de arqueo bruto.

El dato resulta interesante no porque Black Pearl haya sido concebido simplemente para buscar récords de velocidad, sino porque demuestra lo que puede conseguir un sistema vélico eficiente aplicado a una escala normalmente asociada a grandes motor yachts.

El viento recupera así un papel central, no por nostalgia de la navegación tradicional, sino como auténtico componente tecnológico del proyecto.

Un superyacht que cambia de época en su interior

El carácter tecnológico del yacht no se reproduce de manera excesiva en los interiores.

En el proyecto participaron Nuvolari Lenard y Villate Design, con la contribución de Ken Freivokh durante el desarrollo general. Los espacios también se inspiran en grandes veleros del pasado, creando deliberadamente un contraste con la avanzada tecnología que permanece oculta detrás de ellos.

Uno de los elementos más espectaculares es el atrio que comunica varios niveles e incorpora un ascensor completamente acristalado junto al mástil central.

Black Pearl dispone además de piscina, spa pool y un beach club que puede transformarse en cine. La piscina exterior principal mide aproximadamente 6,5 metros y cuenta con un fondo móvil que permite modificar su profundidad o elevarlo hasta quedar al mismo nivel que la cubierta.

Son soluciones habituales en grandes motor yachts, pero integradas aquí en una plataforma concebida ante todo para navegar a vela.

Un yacht construido alrededor de una visión

Black Pearl fue desarrollado para Oleg Bourlakov, a quien Oceanco recuerda como la figura visionaria que impulsó el proyecto. Su interés por el océano y por reducir el impacto ambiental llevó al equipo a explorar tecnologías que entonces estaban lejos de ser habituales en la construcción de grandes yachts.

Su desarrollo reunió a un amplio grupo internacional de especialistas: Oceanco, Dykstra Naval Architects, Ken Freivokh Design, Nuvolari Lenard, Villate Design y los ingenieros responsables de los sistemas híbridos.

Entregado en 2018, Black Pearl no nació por tanto de una única tecnología revolucionaria. Su importancia procede de la integración de numerosas soluciones: DynaRig, propulsión híbrida, regeneración, recuperación del calor residual, gestión energética y optimización hidrodinámica.

Cuando 106 metros se convierten en un experimento sobre el futuro

Años después de su entrega, probablemente sea este el aspecto que mantiene vigente a Black Pearl.

No porque haya resuelto el impacto ambiental de los superyachts. Una embarcación de estas dimensiones sigue necesitando enormes cantidades de materiales, energía, infraestructuras y mantenimiento.

Black Pearl demuestra, sin embargo, que incluso en una plataforma de más de cien metros es posible replantear la relación entre vela, propulsión y energía.

En este caso, el viento no es un elemento romántico añadido a un gran yacht. Forma parte de su sistema energético.

Y quizá esta sea la verdadera modernidad de Black Pearl: recuperar una de las formas de propulsión más antiguas de la navegación y combinarla con tecnologías contemporáneas para imaginar una manera diferente de recorrer el mar.

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Oceanco

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