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El AMEL 60 nace con una vocación precisa: no es simplemente un yacht para pasar unos días a bordo, sino una embarcación diseñada para partir y seguir navegando. Sus 19 metros de eslora total están organizados alrededor de una filosofía que privilegia la navegación de larga distancia, el confort de la tripulación y la posibilidad de manejar un gran sailing yacht sin convertir cada maniobra en una operación compleja.
Es un planteamiento profundamente vinculado a la identidad del astillero francés. Diseñado por Berret-Racoupeau Yacht Design, el proyecto combina amplios volúmenes y equipamiento moderno con soluciones que persiguen un objetivo muy concreto: facilitar la vida a bordo cuando comienzan a acumularse las millas.
Un cockpit donde se concentra la navegación
El cockpit central es uno de los elementos que mejor explican la filosofía del AMEL 60. Profundamente integrado en la cubierta, está protegido por una estructura rígida y cuenta con techo practicable. Las principales maniobras se concentran en esta zona, permitiendo a la tripulación controlar el yacht permaneciendo en un espacio protegido.
No se trata únicamente de confort. En una embarcación destinada a largas navegaciones, reducir la necesidad de desplazarse continuamente por la cubierta puede simplificar la gestión, especialmente cuando se navega con una tripulación reducida.
El plano vélico responde a la misma filosofía. El mástil de fibra de carbono es de serie, la vela mayor dispone de sistema de enrollado eléctrico y el génova también utiliza enrollador eléctrico, mientras que una trinquete eléctrica está disponible como opción.
19 metros pensados para algo más que ofrecer volumen
Con una eslora total de 19 metros, una longitud de casco de 18,01 metros y una manga máxima de 5,35 metros, el AMEL 60 ofrece dimensiones importantes, pero el espacio no se utiliza simplemente para multiplicar el número de ambientes.
El salón constituye una amplia zona de vida común, acompañada por una cocina completamente equipada. Bajo cubierta se encuentran tres cabinas, cada una con su propio baño, una distribución que permite a propietarios e invitados compartir periodos prolongados a bordo manteniendo al mismo tiempo un buen nivel de privacidad.
Es precisamente durante cruceros de varios días, o incluso de varias semanas, cuando esta separación entre espacios comunes y privados adquiere un valor diferente al que puede tener durante una simple jornada en el mar.
De la navegación a la vida fondeados
Un sailing yacht destinado a viajar tiene que funcionar igual de bien cuando deja de navegar. AMEL dedica por ello una atención considerable a los espacios que se utilizan durante las escalas.
El cockpit protegido se abre hacia una zona para tomar el sol, mientras que en popa una gran plataforma de baño hidráulica, equipada con escalera integrada, facilita el acceso al agua.
En el Mediterráneo resulta fácil comprender el atractivo de esta configuración. Una vez alcanzada una bahía tranquila, la popa se convierte en el punto natural de conexión con el mar y el yacht cambia de función: de embarcación destinada a navegar a espacio donde disfrutar plenamente del día.
La seguridad también está en aquello que no se ve
Algunas de las soluciones más interesantes del AMEL 60 se encuentran lejos de las zonas destinadas a los invitados. La sala de máquinas es amplia, está aislada y es accesible directamente desde el cockpit, una característica especialmente útil cuando es necesario realizar controles o intervenciones técnicas durante la navegación.
El proyecto incorpora además compartimentos aislados y mamparos estancos, amplios espacios de almacenamiento en la sentina y un guardamancebo de acero inoxidable que rodea la cubierta.
En popa, un gran compartimento permite acceder al sistema de gobierno, bajo el cual trabajan dos timones compensados. Son elementos menos visibles que el mobiliario o los acabados, pero explican con mayor precisión la auténtica vocación del yacht: permanecer en el mar durante largos periodos.
Un velero pensado para navegar a vela
La vela mayor tiene una superficie de 77 metros cuadrados, el génova alcanza los 88 metros cuadrados y la trinquete opcional añade 39 metros cuadrados.
El mástil de fibra de carbono forma parte de esta configuración orientada a la navegación, mientras que la centralización y electrificación de varias maniobras buscan facilitar la gestión del plano vélico.
Esto no significa eliminar la participación de la tripulación en la navegación. Al contrario, el AMEL 60 busca un equilibrio entre el placer de gobernar un gran sailing yacht y la posibilidad de hacerlo sin necesitar necesariamente una tripulación numerosa.
La autonomía también depende de la organización
El AMEL 60 dispone de una capacidad de 900 litros de combustible y 700 litros de agua dulce. Su motor diésel desarrolla 175 hp, mientras que el desplazamiento en vacío, sin equipamiento opcional, es de 28,95 toneladas y el desplazamiento máximo medio con carga alcanza las 32,65 toneladas.
El calado es de 2,35 metros y el calado aéreo llega a 26 metros. En proa dispone de propulsor retráctil, mientras que el propulsor de popa se ofrece como opción.
Los paneles fotovoltaicos integrados en la cubierta del cockpit también forman parte del planteamiento del proyecto. Más que representar tecnología por sí misma, contribuyen a la búsqueda de una mayor autonomía a bordo, especialmente relevante cuando se pasan periodos prolongados lejos de un puerto deportivo.
Un yacht que invita a cambiar de horizonte
El carácter del AMEL 60 surge menos de un único elemento espectacular que de la coherencia del conjunto. Los espacios son generosos, pero están diseñados para ser utilizados; la tecnología está presente principalmente para facilitar el manejo; y el equipamiento dedicado a la seguridad convive con ambientes pensados para permanecer a bordo durante largos periodos.
Es fácil imaginarlo siguiendo una ruta mediterránea, pasando de un fondeo a otro y alternando jornadas de navegación con escalas más prolongadas. Pero limitarlo al Mediterráneo probablemente significaría interpretar solo una parte de su proyecto.
El AMEL 60 es, sobre todo, un yacht que invita a continuar: dejar atrás una costa, cruzar un mar y encontrar otro destino por delante. Para un auténtico cruiser, quizá una de las formas más interesantes de lujo sea precisamente esta: no tener que regresar demasiado pronto.
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AMEL 60 – Chantiers AMEL
© Equipo editorial de MED Yachting
AMEL 60, el placer de llegar más lejos
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