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Navegar lejos no significa necesariamente convertir cada milla en un desafío. A veces, el verdadero lujo consiste exactamente en lo contrario: disponer de una embarcación capaz de reducir la complejidad del viaje, dejando a la tripulación más tiempo para contemplar el mar, elegir una ruta o simplemente disfrutar de los espacios a bordo.
Desde esta perspectiva nace el nuevo Amel 50.2, un blue water cruiser de 16,70 metros diseñado por Berret-Racoupeau Yacht Design. No es una revolución destinada a borrar todo lo anterior, sino una evolución del anterior Amel 50 que interviene en las proporciones, la habitabilidad, la ergonomía y la autonomía, manteniendo reconocible la filosofía del astillero francés.
Una embarcación diseñada alrededor de la vida a bordo
Al observar el Amel 50.2 se comprende rápidamente que el objetivo no ha sido simplemente crear un velero más moderno. La proa invertida, las líneas de cubierta más suaves y un casco ligeramente más ancho contribuyen sin duda a definir su aspecto, pero detrás de estas decisiones existe sobre todo la voluntad de obtener mayor volumen y un comportamiento eficaz durante la navegación.
Es una diferencia sutil, pero significativa. Cuando una embarcación está concebida para pasar semanas o meses lejos de su puerto habitual, estética y funcionalidad dejan de ser dos cuestiones separadas. Un paso más cómodo, una mejor visibilidad desde el puesto de gobierno o unos centímetros adicionales en los interiores pueden influir en la experiencia cotidiana mucho más que una solución espectacular observada durante una visita a un salón náutico.
El cockpit sigue siendo el centro de la navegación
Uno de los elementos que permiten identificar inmediatamente un Amel sigue siendo el cockpit central, profundamente integrado en la cubierta y protegido por el hardtop. En el 50.2 se mantiene el concepto, aunque la organización ha sido revisada para facilitar las maniobras y los desplazamientos.
También los soportes de la estructura rígida se han desplazado hacia popa para ampliar la visibilidad. Es uno de esos detalles que sobre el papel ocupan apenas unas líneas, pero que adquieren un significado completamente distinto cuando se navega durante muchas horas, con una tripulación reducida y condiciones meteorológicas variables.
La filosofía sigue siendo, por tanto, la de crear una zona de mando protegida desde la que gestionar la embarcación sin convertir cada maniobra en una pequeña operación colectiva.
Dos personas para rutas mucho más largas
El Amel 50.2 ha sido concebido para poder ser gestionado también por una pareja. Esto no significa, naturalmente, que un yate de 16,70 metros se convierta de repente en una pequeña embarcación ligera, sino que los sistemas, la ergonomía y la distribución de la cubierta han sido estudiados pensando en una tripulación reducida.
Y probablemente esta sea una de las claves para interpretar el proyecto. El cruising de altura contemporáneo no implica necesariamente grandes tripulaciones profesionales. Existe un público de armadores que desea atravesar el Mediterráneo, llegar a Canarias, navegar por el Caribe o imaginar rutas aún más largas manteniendo un cierto grado de independencia en la gestión de su propia embarcación.
Al mismo tiempo, los interiores permiten alojar hasta seis personas, ofreciendo así una configuración adecuada también para navegar con familia o amigos.
Bajo cubierta cambia el concepto de confort
En mar abierto, el confort no se limita a materiales refinados, grandes cojines o una iluminación agradable. También significa poder desplazarse cuando la embarcación está escorada, disponer de puntos de apoyo donde realmente hacen falta y contar con espacios que sigan funcionando cuando el mar no está perfectamente plano como en las fotografías.
En el nuevo Amel 50.2, los interiores adoptan formas más suaves y envolventes, mientras que pasamanos y puntos de apoyo se integran en las zonas de paso procurando no interrumpir la continuidad del diseño.
Se ha dedicado especial atención a la cabina del armador en popa. La cama se ha orientado hacia la popa y el ambiente se ha rediseñado con el objetivo de aumentar la privacidad y la sensación de protección. El resultado busca así un equilibrio entre la dimensión doméstica de un yate destinado a largas estancias y las necesidades prácticas impuestas por la navegación.
Autonomía significa gestionar mejor lo que hay a bordo
Cuando aumentan las distancias, la energía pasa a formar parte integral del proyecto. El Amel 50.2 dispone de una instalación fotovoltaica de 570 W a 24 V y de un sistema de gestión que permite controlar, mediante una pantalla multifunción, los sistemas y los consumos energéticos de la embarcación.
A ello se suman depósitos de 670 litros de combustible y 600 litros de agua dulce. No son simples cifras de una ficha técnica, porque explican el tipo de utilización imaginado por el astillero: navegaciones en las que un puerto o una marina pueden representar una elección y no necesariamente una necesidad cotidiana.
Un velero de crucero que no olvida las prestaciones
Con una eslora total de 16,70 metros, una manga máxima de 4,99 metros y un calado de 2,20 metros, el Amel 50.2 presenta un desplazamiento ligero declarado de 21.920 kilogramos, que puede alcanzar aproximadamente los 26.550 kilogramos en la configuración indicada por el fabricante.
El plano vélico incluye una vela mayor de 71 m² y un génova de 64 m², a los que puede añadirse una staysail opcional de 27 m². Para la propulsión a motor se ha previsto un diésel de 150 HP, equivalente a 110 kW.
Son cifras que sitúan claramente la embarcación en el mundo del cruising de altura, sin sugerir por ello la idea de un yate diseñado únicamente para avanzar despacio y con comodidad. La actualización del casco, la quilla y los apéndices también se ha desarrollado prestando atención a la conducción y al comportamiento en el mar.
El Mediterráneo como primer escenario
Para conocer por primera vez el Amel 50.2 habrá que esperar al Cannes Yachting Festival, donde el nuevo modelo hará su debut mundial del 8 al 13 de septiembre de 2026.
La Costa Azul será, por tanto, el punto de partida público de un proyecto concebido para horizontes mucho más amplios. Y quizá sea precisamente aquí donde el nuevo Amel encuentra su identidad más interesante: no intenta reinventar el concepto de velero de altura, sino hacerlo más coherente con la forma en que muchos armadores desean hoy vivir el mar.
Menos complicaciones, mayor autonomía, espacios en los que realmente se pueda vivir y una embarcación gestionable sin necesidad de convertir cada salida en una expedición. No se trata necesariamente de ir más rápido o más lejos que todos los demás. Se trata, más bien, de tener la libertad de decidir hasta dónde llegar.
Amel 50.2, datos principales
Eslora total, 16,70 m
Eslora de casco, 15,79 m
Eslora de flotación, 14,90 m
Manga máxima, 4,99 m
Calado, 2,20 m
Desplazamiento ligero, 21.920 kg
Vela mayor, 71 m²
Génova, 64 m²
Staysail opcional, 27 m²
Motor, diésel 150 HP / 110 kW
Paneles solares, 570 W / 24 V
Combustible, 670 litros
Agua dulce, 600 litros
Diseño, Berret-Racoupeau Yacht Design
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Amel
07 agosto 2026
© Equipo editorial de MED Yachting
Amel 50.2, el mar cambia de perspectiva
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