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El MODX 70 no intenta simplemente hacer más eficiente un catamarán tradicional. Parte de una pregunta más ambiciosa: entender si una gran embarcación de crucero puede viajar aprovechando el viento, el sol y la energía recuperada durante la navegación, sin depender de un generador alimentado por combustibles fósiles.
El resultado es un multicasco de 21,3 metros desarrollado por Océan Développement con arquitectura naval de VPLP Design. Su silueta aparece esencial y futurista, pero cada elección formal responde sobre todo a una función precisa. Las dos alas inflables, el techo cubierto de paneles solares y los espacios abiertos de la cubierta describen un proyecto concebido alrededor de la eficiencia energética.
Dos alas en lugar de velas tradicionales
El elemento que hace inmediatamente reconocible al MODX 70 es el sistema vélico Aeroforce. En lugar del habitual mástil con obenques, escotas y velas, el catamarán utiliza dos alas inflables de 125 metros cuadrados, sostenidas por mástiles telescópicos giratorios de carbono.
Cuando no se utilizan, las alas pueden arriarse y guardarse en las estructuras específicas situadas sobre la superestructura. Una vez desplegadas, adoptan un perfil aerodinámico similar al de un ala y se orientan automáticamente en función de la dirección y la intensidad del viento.
La presencia de dos superficies separadas permite distribuir mejor el empuje y controlarlo de forma más progresiva. El operador puede seleccionar la potencia deseada mediante un mando específico, mientras que el sistema electrónico regula de manera autónoma la posición de las alas. Su gestión se parece así más a un acelerador que a la compleja secuencia de maniobras normalmente asociada a un velero de estas dimensiones.
Una navegación a vela pensada también para quienes vienen de los yates a motor
La tecnología no se utiliza para hacer la navegación más complicada, sino para reducir el trabajo al timón. El MODX 70 se gobierna desde una estación interior equipada con rueda, pantallas digitales y mandos separados para la propulsión eléctrica y las alas.
El sistema de control integra piloto automático, gestión de la energía y regulación del empuje vélico. En caso de necesidad, las alas pueden orientarse en la dirección del viento para reducir rápidamente la fuerza generada. También las viradas y trasluchadas se vuelven más progresivas, ya que las superficies pueden girar completamente sin necesidad de escotas ni winches.
Este planteamiento busca acercar la vela también a armadores acostumbrados a los yates a motor, ofreciéndoles silencio, autonomía y placer de navegación sin exigir la presencia constante de una tripulación numerosa.
Energía producida durante el viaje
La propulsión es completamente eléctrica y trabaja junto a un sistema energético alimentado por varias fuentes renovables. Aproximadamente 70 metros cuadrados de paneles solares ocupan la gran superficie superior de la superestructura, disponible precisamente gracias a la ausencia de un aparejo vélico convencional.
Cuando el catamarán navega impulsado por las alas, las hélices de paso variable pueden funcionar como hidrogeneradores. El movimiento del agua se transforma así en electricidad y se devuelve a las baterías de a bordo. Sol, viento e hidrogeneración no funcionan como sistemas separados, sino como partes de una misma arquitectura energética.
Durante la travesía de aproximadamente 2.000 millas náuticas desde Bretaña hasta el Mediterráneo, el MODX 70 navegó sin utilizar combustibles fósiles. A lo largo del viaje se produjeron alrededor de 2.000 kWh de energía, principalmente mediante hidrogeneración y, en menor medida, a través de los paneles solares.
Silencio y autonomía cambian la vida a bordo
La ausencia de motores térmicos y generadores modifica de forma notable la experiencia de los huéspedes. Las maniobras en puerto se realizan con emisiones acústicas reducidas, mientras que fondeados no es necesario escuchar durante horas el ruido de un grupo electrógeno dedicado a alimentar climatización, cocina y servicios.
El importante paquete de baterías permite gestionar tanto la propulsión como las necesidades hoteleras. Según los datos comunicados durante las pruebas, la energía almacenada puede sostener varios días de vida a bordo incluso en condiciones poco favorables, mientras que la navegación a motor dispone de una autonomía declarada superior a cien millas a velocidad moderada.
Esto no significa que la energía sea infinita ni que cualquier travesía pueda realizarse sin planificación. Significa, más bien, que el balance energético se convierte en una parte activa del viaje y no únicamente en una reserva que consumir.
Casi doscientos metros cuadrados dedicados a la vida sobre el mar
Las dos alas autoportantes han permitido a los diseñadores eliminar obenques, pasos laterales tradicionales y numerosos equipos de cubierta. La cubierta principal puede extenderse así casi por toda la manga del catamarán, creando una continuidad visual y funcional entre salón, bañera y terrazas exteriores.
La superficie total dedicada a los espacios habitables se acerca a los 200 metros cuadrados. Las grandes superficies acristaladas mantienen constante la relación con el mar y ofrecen una sensación más próxima a la de un moderno yate a motor que a la de un catamarán de vela convencional.
También la posición de la embarcación auxiliar contribuye a liberar espacio. La ausencia de la tradicional viga transversal delantera ha permitido crear un alojamiento en proa, dejando la zona de popa disponible para el relax y el acceso al agua.
Interiores personalizables para armador o charter
El MODX 70 puede configurarse para uso privado o para charter. Sofás, pantallas, tejidos, colores y materiales pueden adaptarse a las preferencias del armador, mientras que una posible versión con flybridge amplía aún más las alternativas de diseño.
La primera unidad propone ambientes luminosos, superficies limpias y una distribución que realza las vistas panorámicas. La tecnología está presente, pero no invade los espacios reservados a los huéspedes. Los sistemas eléctricos, mecanismos telescópicos y estructuras de soporte se concentran en locales técnicos específicos situados en la base de los mástiles.
El objetivo no parece ser mostrar constantemente hasta qué punto el catamarán es innovador. Su cualidad más convincente aparece cuando las soluciones más complejas funcionan sin reclamar atención, dejando a las personas el tiempo de observar el mar.
Materiales más responsables sin renunciar a la ligereza
El enfoque medioambiental también afecta a la construcción. El casco utiliza resinas parcialmente de origen biológico, espumas con material reciclado y, en algunas aplicaciones, fibras de lino y corcho. El carbono y la fibra de vidrio se emplean allí donde las exigencias estructurales y la reducción de peso lo requieren.
Aligerar el catamarán no sirve únicamente para mejorar las prestaciones. Una masa más contenida requiere menos energía para desplazarse, permite a las alas trabajar con mayor eficacia y reduce la potencia necesaria de los motores eléctricos.
El MODX 70 no puede eliminar el impacto ambiental inevitablemente asociado a la construcción de un yate de grandes dimensiones. Sin embargo, introduce una reflexión concreta sobre todo el sistema, desde la elección de los materiales hasta la energía utilizada durante su vida operativa.
Las prestaciones se encuentran con una nueva idea de crucero
Durante las pruebas, el catamarán alcanzó velocidades superiores a 20 nudos con viento sostenido y mostró la capacidad de aproximarse a la velocidad del viento incluso en condiciones más ligeras. Son resultados relevantes para una embarcación de crucero, especialmente si se considera el nivel de confort y la cantidad de sistemas instalados a bordo.
Sin embargo, el proyecto no busca el récord como un fin en sí mismo. La velocidad está al servicio de la autonomía, porque una navegación eficiente bajo las alas aumenta la producción hidroeléctrica y reduce la dependencia de las baterías.
Surge así una forma diferente de entender el viaje. El viento no es únicamente una fuerza propulsiva y el sol no alimenta exclusivamente los servicios de a bordo. Ambos se convierten en elementos de un sistema que observa, produce, recupera y distribuye energía a lo largo de la ruta.
Un laboratorio navegante convertido en yate
Muchas embarcaciones sostenibles nacen como demostradores tecnológicos y solo más tarde intentan ofrecer confort. El MODX 70 sigue el camino inverso, integrando la experimentación en un catamarán destinado al crucero de alto nivel.
Quedan aspectos que el tiempo y el uso real deberán verificar, como la fiabilidad a largo plazo de los sistemas automatizados, el mantenimiento de las alas y el comportamiento de toda la plataforma durante un uso intensivo. Es el paso inevitable para cualquier tecnología que intenta salir de la fase de prototipo y entrar en la navegación cotidiana.
Su aportación más interesante no consiste, por tanto, en declarar concluida la transición energética del yachting. Consiste en demostrar que prestaciones, grandes espacios, silencio y propulsión renovable pueden diseñarse conjuntamente desde el principio. Y que el futuro de la vela podría adoptar formas muy distintas de aquellas a las que el mar nos ha acostumbrado.
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MODX Catamarans
31 julio 2026
© Equipo editorial de MED Yachting
MODX 70, un catamarán de nueva generación impulsado por viento, sol y energía recuperada
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